Transversalidad de la educacion para la salud

RESUMEN
Tanto desde el currículo escolar prescriptivo como desde las orientaciones para la elaboración de los Proyectos de Centro, se indica la necesidad de incorporar las líneas transversales. Pero no siempre es fácil este proceso. Desde nuestra reflexión, planteamos un análisis de las posibles estrategias de integración de la Educación para la Salud, igualmente válidas para otras líneas transversales, de forma que cada centro pueda decidir la manera de abordarla más acorde con sus posibilidades reales y con sus características contextuales.

INTRODUCCIÓN. REQUISITOS DE LA TRANSVERSALIDAD.
Cuando un equipo docente o, en el más desfavorable de los casos, un único profesor o profesora decide abordar el tratamiento de los temas transversales, se le ofrecen diversas formas de realizarlo. Optar por alguna depende de muchos factores: su preparación, su interés innovador, los recursos con los que cuenta, la implicación del claustro, de las familias, de los agentes sociales, etc. Una de las primeras decisiones es establecer el grado de integración de la línea transversal en el currículo escolar. Esta elección viene matizada por el proceso de implantación del nuevo sistema educativo y del que destacamos dos aspectos que influyen especialmente: La coexistencia de dos modelos de escuela, el que se da en los institutos de BUP y FP donde todavía no se ha desarrollado la LOGSE y cuyo profesorado suele pensar que su misión es enseñar únicamente la asignatura de la que es especialista; y el creado en los centros con implantación de la Reforma, en los que el objetivo fundamental es la formación integral del alumnado por encima de los contenidos disciplinares. El segundo ámbito de influencia es la dificultad del profesorado para asumir el significado del término "transversal", ya que se trata de un concepto cambiante y en fase de construcción, al que día a día se le van asignando nuevas dimensiones.
La EpS (Educación para la Salud) puede abordarse desde diferentes planteamientos, sin embargo, opinamos que un verdadero tratamiento transversal tiene lugar cuando todas o gran parte de las áreas de conocimiento contribuyen, aunque en diferente medida, al desarrollo de los contenidos de salud, pues difícilmente desde una sola disciplina o área se pueden abordar todos los aspectos implicados en su problemática. Esto significa que es el claustro quien determina la incorporación transversal de la Educación para la Salud. Ya no se trata del trabajo de un profesor aislado, sino que la toma de decisiones que lleva consigo la integración exige la colaboración del equipo docente. Los acuerdos tomados se deben plasmar en el Proyecto Curricular y en las Programaciones de Aula y ello requiere:

  • Una reflexión conjunta sobre qué significa "enseñar Salud" como parte integrante de la personalidad de los alumnos y alumnas.

  • Realizar un análisis del contexto sociocultural del centro, priorizando los objetivos y contenidos de Salud más relevantes para la población escolar.

  • Una implicación de todos los miembros de la comunidad educativa: alumnos, padres, profesores, personal no docente, sanitarios, etc., de otra forma, difícilmente se conseguirá el objetivo de crear actitudes y hábitos saludables.

  • Una contextualización de los Objetivos Generales de la Etapa, estableciendo relaciones entre las capacidades del alumnado a fomentar y los contenidos de salud seleccionados.

  • Impregnar de Salud los Objetivos de las Áreas, destacando las capacidades específicas directamente relacionadas con los objetivos de salud definidos.

  • Abordar su desarrollo en el proceso de Secuenciación y Organización de contenidos. Esto requiere determinar un currículo de salud basado en las exigencias sociales, el grado de madurez del alumnado, sus motivaciones, conocimientos y habilidades que debe poseer para participar en una sociedad en continua crisis. Se trata de presentar las actitudes, valores, procedimientos, hechos, conceptos y problemas de salud, que consideramos deben conocer todos los alumnos y alumnas a lo largo de la educación formal. Este momento de la programación, antes de que se distribuyan los contenidos disciplinares en unidades didácticas, es el apropiado para considerar la línea transversal, porque entonces toda la secuencia queda orientada por ella. Cuando el hilo conductor de la secuencia educativa se fija únicamente con criterios disciplinares, los temas transversales suelen quedar como un añadido de la misma.

  • Tener presentes los objetivos de salud en los criterios metodológicos y de evaluación. Para organizar las estrategias didácticas adecuadas es necesario establecer una coherencia entre las características de los temas transversales y la forma en que se aprenden. El aprendizaje significativo de sus contenidos presentan similares requerimientos cognitivos que los específicos de las áreas, pero hay que añadir unos planteamientos propios. Educar para la Salud no consiste únicamente en ofrecer información sobre los fundamentos científicos de los problemas de salud o sobre el peligro de ciertas conductas, sino en fomentar actitudes críticas, autónomas y solidarias que permitan analizar los problemas, acceder a la información adecuada, reflexionar sobre los valores que lleva implícita cada acción, asumir responsabilidades y aprender a tomar decisiones. La dimensión conductual es importante porque "no estamos sanos por lo que sabemos sino por lo que hacemos".
    En esta perspectiva actitudinal y conductual, la participación del alumnado como estrategia metodológica es importante para movilizar los aspectos afectivos y emocionales. Pero la participación sólo puede ser aprendida participando. Los alumnos y alumnas deben tener la oportunidad de colaborar en la decisión de cuáles son los problemas de salud a abordar, la forma de organizar el trabajo, las actividades escogidas, etc., para que puedan aprender a establecer las normas de funcionamiento, las responsabilidades de cada individuo o grupo, verbalizar las propias actitudes, respetar las diferentes opiniones, justificar y razonar porqué se toma una determinada opción y, finalmente, tomar decisiones y comprometerse en unas acciones que permitan convertir en hábitos de vida saludable todo el conjunto de aprendizajes realizado en la resolución del problema de salud planteado.

REQUISITOS PARA EL DESARROLLO DE LA TRANSVERSALIDAD.
  • Implicación del equipo docente, con una coordinación entre las áreas.
  • Definición de los contenidos (actitudes, habilidades, procedimientos, valores, comportamientos, conceptos, hechos, normas) de salud que se consideran relevantes para "su población escolar".
  • Reflexión sobre lo que significa "enseñar salud", lo que requiere un análisis del contexto educativo que permita:
    - conectar lo que se enseña con los problemas de la vida diaria.
- incorporar los contenidos referidos a valores, actitudes y hábitos.
  • Consideración de los contenidos de salud en los diferentes apartados del Proyecto Curricular de Centro:
    - En el análisis del contexto del centro
    - En los Objetivos Generales de la Etapa
    - En los Objetivos Generales de las Áreas implicadas
    - En la Secuenciación y organización de los contenidos, en diferentes ciclos y cursos, indicando el peso específico que se le va a dar a la EpS (o a cualquier línea transversal.

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